jueves, 13 de septiembre de 2012

LAS PROFECÍAS DE LOS TIEMPOS DEL FIN DE DANIEL-Parte 2




 Dr. David r. Reagan   


II. El Terror del Anticristo

Estos versículos nos llevan al segundo tema principal en las profecías de los tiempos del fin de Daniel – el Anticristo y su gobierno demoniaco. Daniel podría ser llamado el profeta del Anticristo debido a que nos proporciona más información acerca de este tirano que cualquier otro profeta, incluyendo a Juan en el libro de Revelación.

Tome como ejemplo a Daniel 7, versos 8, 25 y 26. El profeta describe al Anticristo como un hombre soberbio y jactancioso, como un blasfemo, como un perseguidor de los judíos y como alguien que cambiará la ley y los tiempos. (El cambiará, por supuesto, la ley de Occidente porque está basada en la Biblia y el cambiará el calendario porque está relacionado con el nacimiento de Jesús).

Se nos dice además que él perseguirá a los judíos por tres años y medio y entonces, repentinamente, él y su imperio serán destruidos.

Tipos Simbólicos del Anticristo

Observaciones adicionales acerca del carácter del Anticristo y sus métodos pueden encontrarse en el capítulo 8, donde Daniel comienza a enfocarse en él presentando una serie de tipos simbólicos del Anticristo.

Estos símbolos fueron presentados a Daniel en una visión que le fue dada tres años después de su sueño de la serie de bestias, registrado en el capítulo 7. Una vez más, Daniel vio una sucesión de animales.


El primero fue un carnero con dos cuernos, uno más largo que el otro (versos 3-4). El ángel Gabriel revela a Daniel que este carnero representa el Imperio Medo-Persa (verso 20). El “cuerno más largo” representaría de esta forma al hombre que llegó a dominar este reino – es decir, Darío el Grande. Las dos cualidades que Daniel enfatiza acerca de este hombre son su fuerte voluntad y su ego, manifestadas en su obrar como a él le placía y engrandeciéndose a sí mismo en el proceso (verso 4).


A continuación Daniel mira un macho cabrío con “un cuerno notable” entre sus ojos. Este macho cabrío se mueve rápidamente y ataca al carnero, destruyéndolo inmediatamente (versos 5-7). Una vez más, Gabriel le explica a Daniel que el macho cabrío representa al Imperio Griego, el cual derrocará al Imperio Medo-Persa (verso 21). El “cuerno notable” era, por supuesto, simbólico de Alejandro Magno.

La descripción de Daniel del Imperio Griego pone el énfasis en el poder de su ejército y la rapidez de sus victorias. Esto corresponde al hecho de que se nos dice en Revelación que el Anticristo conquistará el mundo entero en tres años y medio. Otra cosa enfatizada por Daniel es el ego del cuerno notable. Se nos dice que él “se engrandeció sobremanera” (verso 8).

Daniel concluye su descripción del macho cabrío al decirnos que su cuerno notable será quebrado y reemplazado por otros cuatro cuernos (verso 8). Esta profecía se cumplió en la historia cuando Alejandro Magno murió repentinamente a la edad de 33 años y su Imperio fue dividido en cuatro reinos dirigidos por cuatro de sus generales.

El verso 9 del capítulo 8 nos lleva al tercero de los tipos simbólicos del Anticristo. Volviendo a la terminología del capítulo 7, Daniel llama a este individuo “el cuerno pequeño”. El dice que él surgirá de una las cuatro divisiones del reino de Alejandro y que se moverá hacia “la Tierra Gloriosa”, la cual es Israel.

Esta persona resultó ser un tirano griego que surgió para dominar el área seléucida del imperio de Alejandro, un área que incluyó a Siria e Israel. Su nombre era Antíoco. Fue un demente que se consideraba a sí mismo divino. Se dio a sí mismo el título, “Antíoco Epífanes”, que significaba “Antíoco el Dios Manifestado”. ¡Los judíos le apodaron “Antíoco Epímanes”, significando “Antíoco el Desquiciado”! Era un título bien merecido.

El Tipo Quintaesencial del Anticristo

Veamos primero la profecía y luego el registro histórico. En Daniel 8:9-12 se nos dice que el “cuerno pequeño” pisoteará a los judíos, blasfemará contra Dios, violará el Templo judío y detendrá los sacrificios. Daniel aun nos dice cuánto durará la profanación del Templo: “Por 2,300 tardes y mañanas; luego el santuario será purificado” (verso 14). Muy probablemente esto significaba que el sistema sacrificial sería suspendido por un total de 1,150 días dado que había dos sacrificios diarios, uno en la mañana y el otro en la noche (Ex. 29:38-43).


Antíoco Epífanes

El historiador judío, Josefo, nos ha proporcionado un registro histórico detallado del cumplimiento de estas profecías en el brutal reinado de Antíoco. Los detalles también pueden encontrarse en los libros no canónicos de 1 y 2 de Macabeos.

De acuerdo con estas fuentes, mientras Antíoco estaba involucrado en dirigir una invasión de Egipto, un rumor de que había sido asesinado recorrió Jerusalén. Esta noticia provocó que un antiguo sumo sacerdote llamado Jasón se rebelara. Jasón había sido depuesto por Antíoco y ahora vio una oportunidad para recuperar su posición. Así que, atacó Jerusalén con un ejército de 1,000 hombres. La rápida y brutal respuesta de Antíoco está registrada en 2 Macabeos 5:11-16:

"Cuando esos sucesos llegaron a noticia del rey (Antíoco), pensó que toda Judea se había sublevado. Se puso furioso y, saliendo de Egipto, vino a tomar Jerusalén por las armas. Mandó a sus soldados que matasen sin compasión a cuantos encontraran y degollaran también a todos los que se refugiaran en sus casas. Perecieron jóvenes y viejos; fueron asesinados hombres, mujeres y niños y pasaron por la espada tanto a niños de pecho como a muchachos. En sólo tres días hubo ochenta mil víctimas; cuarenta mil perecieron en la matanza y otros tantos fueron vendidos como esclavos. No contento con esto, Antíoco se atrevió a entrar en el Templo más santo de toda la tierra… Con sus manos manchadas tomó los vasos sagrados y arrebató con sus manos profanas los objetos que otros reyes habían regalado para gloria y honor del Templo".

Las atrocidades de este loco están descritas aun en mayor detalle en 1 Macabeos 1:23-67. Ahí se nos dice que él despojó el Templo de todo – toda su plata, oro y vasijas preciosas – “dejando el lugar en ruinas”.

Dos años más tarde atacó nuevamente a Jerusalén. Saqueó la ciudad, le prendió fuego, derribó sus casas y tomó cautivos a las mujeres y niños. Luego emitió una proclamación ordenando la cesación de todas las costumbres judías. Prohibió los sacrificios y las fiestas y la observancia del Sabbath. Ordenó que todos los recién nacidos se dejaran sin circuncidar. E hizo un delito capital poseer una copia de la Torá.

Luego, una vez más, procedió a profanar el Templo. “Erigió la abominación desoladora” sobre el altar. Esto era una estatua del dios griego, Zeus.

El pasaje en 1 Macabeos da la fecha exacta en la que Antíoco profanó el Templo al erigir la estatua de Zeus: “En el año ciento cuarenta y cinco, el día quince del mes de Kislev” (1 Mac. 1:54). Esto equivale al 8 de diciembre del año 168 a.C. Más adelante, se nos dice en Macabeos que el Templo fue purificado y el altar restaurado por Judas Macabeo el 25 de Kislev en el año 165 a.C., representando un periodo de 1,150 días, exactamente como fue profetizado en Daniel 8:14 (1 Macabeos 4:52).

Daniel Busca Entendimiento

Hasta este punto en el capítulo 8, a Daniel se le ha dado una visión de tres reyes – Darío, Alejandro Magno y Antíoco Epífanes. Todos éstos son tipos simbólicos del Anticristo, pero Daniel no entiende esto.

Alejandro Magno

Así que Daniel le pide al Señor una explicación de la visión (verso 15). En respuesta, el Señor envía al ángel Gabriel quien le dice que la visión “es para el tiempo del fin” (verso 17).

El enfatiza esto nuevamente en el verso 19 donde le dice a Daniel que la visión se relaciona a “el periodo final de la indignación” (la Gran Tribulación) y que “es para el tiempo del fin”.

Estas palabras explicativas aclaran que Antíoco y los otros reyes sólo fueron tipos simbólicos del Anticristo. El verdadero Anticristo no vendrá hasta los tiempos del fin.

El Verdadero Anticristo

Esto nos lleva a la revelación de Daniel del verdadero Anticristo, quien combinará las características de Darío, Alejandro y Antíoco. Una descripción aterradora de él es presentada en Daniel 8:23-26, tan aterradora, de hecho, que Daniel estaba “asombrado” y “agotado” y cayó enfermo por varios días (verso 27). El es descrito siendo:

1. Insolente (verso 23)
2. Hábil en intrigas (verso 23)
3. Sobrenatural en poder (verso 24)
4. Destructivo (verso 24)
5. Arbitrario (verso 24)
6. Astuto (verso 24)
7. Mentiroso (verso 25)
8. Egocéntrico (verso 25)
9. Blasfemo (verso 25)

La única buena noticia en este pasaje es la garantía que se le da a Daniel que el Anticristo será finalmente destruido sobrenaturalmente por Dios (verso 25)

Información Adicional Acerca del Anticristo

La siguiente referencia al Anticristo se encuentra en el capítulo 9, en la profecía de Daniel de las 70 semanas de años (9:24-27). A Daniel se le dice que un decreto será emitido para reconstruir Jerusalén y que 69 semanas de años después (483 años) el Mesías sería “cortado” y Jerusalén será destruida otra vez.

En el verso 26 se nos da una pista en cuanto a la identidad del Anticristo. Se nos dice que el Anticristo provendrá de las personas que destruirán el Templo después de la muerte del Mesías. Estas personas fueron, por supuesto, los romanos. Por lo tanto, el Anticristo será de ascendencia romana.

Luego, en el verso 27, se le revela a Daniel que la última semana de años para los judíos – los 7 años de la Tribulación – empezará con la firma de un pacto entre los judíos y el Anticristo, muy probablemente un pacto garantizando la paz de Israel y permitiéndoles reconstruir su Templo.

Pero también se revela que 3 ½ años después de iniciada ese último periodo de tiempo de 7 años, el Anticristo traicionará a los judíos. Como Antíoco, el Anticristo profanará el Templo, detendrá los sacrificios y desolará la ciudad.

Sin embargo, una vez más se nos asegura que el mismo Anticristo será destruido en el proceso. A Daniel se le dice que destrucción será “derramada sobre el desolador” (verso 27).

El Destino del Anticristo

La destrucción definitiva del Anticristo se afirma una vez más en el pasaje final de Daniel acerca de él. Se encuentra en Daniel 11. Una vez más, Daniel presenta una serie de reyes despiadados que son tipos simbólicos del Anticristo. Curiosamente, los tres más importantes tienen nombres que empiezan con la letra A:

1. El cuarto rey de Persia después de Darío: Asuero (verso 2)
2. Alejandro Magno (verso 3)
3. Antíoco III, el Grande (verso 11)
4. Antíoco Epífanes (verso 21)

Una vez más, Antíoco Epífanes es presentado como el clásico tipo del Anticristo (verso 21-35). El es caracterizado como despreciable, engañador, un hombre de intriga y una persona cuyo corazón está puesto contra Dios. También es presentado como un guerrero que conquistará y saqueará y que finalmente profanará el Templo judío al detener los sacrificios y erigir una “abominación desoladora”.

En el verso 36 ocurre una transición repentina, mientras Antíoco Epífanes se transforma en el Anticristo del tiempo del fin:

Luego [en el “tiempo del fin” (verso 35)] El rey hará su voluntad, y se ensoberbecerá, y se engrandecerá sobre todo dios; y contra el Dios de los dioses hablará maravillas, y prosperará, hasta que sea consumada la ira [la Tribulación]…

Además de ser un egocentrista obstinado y blasfemo, como este pasaje declara, los versos que siguen indican que él también será un militarista y una persona obsesionada con el dinero. Empezando en el verso 40, se nos da una visión general de la campaña militar del Anticristo del tiempo del fin que tendrá lugar en el Medio Oriente, posiblemente en respuesta a una rebelión de las naciones de esa área (versos 40-45).

Se nos dice que el Anticristo invadirá la “Tierra Gloriosa” (Israel) y que será atacado por el “rey del Sur” y el “rey del Norte” (muy probablemente Egipto y Siria). El conquistará todas las naciones del Medio Oriente, excepto Jordania, a la cual le será impedido entrar (muy probablemente debido a que el remanente judío se estará escondiendo ahí).

El se dirigirá a Egipto con el fin de saquear sus riquezas. Pero “rumores del Oriente y del Norte” lo perturbarán (posiblemente ejércitos de Rusia y el Lejano Oriente que se están rebelando contra él). Se retirará al área “entre los mares” (el Valle de Armagedón) para esperar el arribo de estos ejércitos. Es en este valle que él “llegará a su fin” (Dn. 11:45, Jl. 3:9-17 y Ap. 19:14-21).

Esta sección completa de las Escrituras podría ser llamada la “Campaña del Armagedón” porque conduce al Anticristo a ese valle, donde él y sus ejércitos sufrirán la derrota total en un instante cuando el Mesías Jesús regrese y hable una palabra sobrenatural de destrucción (Zac. 14:12 y 2 Tes. 2:8).

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